PaBLOG Medrano
Inflando un poco los "blogos"…
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Escapando a la noche común de la semana.
Cuando todo ya está terminando…
The Oldest barCuando no quedan opciones comunes…
Ese es el momento donde todo comienza en
The Oldest Bar.


Llegar implica entrar en la complicidad de un espacio repleto de matices entre Irish y Colonial.
El sitio posee una hermosa decoración y es pintoresco por donde lo mires.

El ambiente es muy buena onda, y tanto las camareras como el dueño se acercan a tus necesidades,
para hacer que disfrutes tu paso por el lugar.

Los tragos en su mayoría están muy bien preparados, y tienen precios razonables.
La comida es un capítulo aparte, ya que en una escueta variedad, pero de gran calidad gourmet, encontraras unos platos
dignos de cualquier restaurante internacional, o las típicas comidas rápidas de cualquier bar al paso.
Cenar en TheOldest es una muy linda experiencia. (recomiendo la ensalada “Sebastián” acompañada de un “187″)

 

Si llegas a ir,  las camareras quizás me recuerden como “el de las caipiscotch”, un trago sencillo pero agradable para entre semana
(básicamente una “caipi” hecha con J&B) , y quizás te lo hagan mas cargado.

 

Si te gustó, difundilo, y hacemelo saber, para que valga la pena el tiempo dedicado a postear comentarios para que les sirvan a otros.
(conste que no mencioné la palabra “crítica”, porque no siento que esté calificado para realizar una de nivel profesional, pero sí como consumidor y bebedor).

 

Saludos mis amigos, y espero que disfruten de este lugar.
(próximamente  habrá otros más)


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Cuando uno construye a cada paso el sendero de su vida, lo va llenando con diferentes tipos de estímulos y apuntala sus debilidades con bastones artificiales que toma de su hábitat.

Pero cuando descubrís una nueva realidad que hasta hoy te era ajena, te convertís en un ser curioso,  ansioso y hasta meticuloso.

Acabo de darme cuenta que los sentimientos solo se producen a través de las sensaciones (dolor, placer, hambre, sed, deseo, picazón, olores y sabores).

Mientras mas de ellos te sacudan, te envuelvan o simplemente te provoquen, podrás sentir.

A veces extraño aquellos momentos donde no sentía y solo dejaba que la maraña de sensaciones pasara desabrida por mi cuerpo, dejando un único gusto, el amargo.
No me sorprendía, tampoco lo extrañaba cuando faltaba y mucho menos deseaba volver a sentirlo.

Pero hoy, cuando la dulzura tocó mis labios, el agua mojó mis pies, y el viento acaricio mi cara.
Deseo…
Deseo fervientemente los sabores y las texturas de una comida elaborada, la rugosidad de unos labios fruncidos por un beso, la tibieza áspera de una lengua recorriendo mis intenciones.

Entonces… porque extraño no sentir?
Quizás porque ahora que reconozco la existencia de unos latidos, que me son ajenos, pero conocidos, solo siento miedo a tenerlos y perderlos nuevamente.

Es fácil no arriesgar, no saltar, no cerrar los ojos, y mucho más fácil no permitirse sentir. Pero es tristemente pobre, y no nos deja crecer ni madurar.

Aún así, el miedo no es sonso, y me tiene atado de pies y manos.

La palabra liberadora que con magia y arrolladora fuerza puede hacer el cambio, la mutación hacia un ser feliz y confiado nuevamente, nunca llega…
Nadie se atreverá a decirla y gritarla con la pasión de un estadio…
Nadie me va a dar la seguridad y la fortaleza para que me anime a evolucionar en un ser feliz, o diluirme en la felicidad compartida de quien la grite.

Por eso sigo en silencio, regando sembrados quizás híbridos, o flores que le pertenecen a otro jardín, y cosechando solamente desilusión.

Pero el momento va a llegar…  pronto llegará esa guerrera que enfrente mis fantasmas, y derrote a los dragones custodios de mi felicidad, para dejarme escapar de la prisión en la torre, y poder caminar a su lado, abrigado por su mano en la mía y saciado por la humedad de sus labios.

 

Pufff!!!
Creo que ando medio depre y no me había dado cuenta.
Mejor me voy a mirar futbol y saco Shrek que ya la vi como 6 veces y ya me está influenciando!!!

 


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Desde que comencé a ser reconocido en mi laburo como alguien que puede resolver los problemas que la computación le provoca a la gente, empecé a convencerme de que equivoqué el oficio.

Cuando todos creen que el tipo informático es un NERD que se la pasa sentado en la computadora descubriendo todo lo raro, nuevo y diferente que hay por internet,  la verdad es otra.
Ninguno de nosotros quiere realmente enterrar su vida social detras de una pantallita, o convertirla en una cyber-vida.
(bah! en realidad algunos sí… pero esos pertenecen a otra especie y trabajan en TN-Tecno o algun otro programa NERD)

Como les iba diciendo, nosotros en realidad buscamos lo mismo que cualquier persona, (fiesta, alcohol y de ser posible sexo), pero un montón de prejuiciosos/as de mierda nos condenan a una sillita giratoria con respaldo reclinable y un muñon con luz roja llamado mouse.

Finalmente largas tu día de mierda dejando todo listo para que las compus sigan laburando solas (porque los techies tenemos mas de una computadora para que hagan multi tareas, y automatizamos todo para que no nos consuma la vida).

Entonces… te bañas, te pones tu mejor ropa (acá si, reconozco que algunos “cuadraditos” buscan por internet como mejorar su binario gusto por la moda),
continuando… te peinas, te lookeas, y cargas la música de tu gusto en tu “loquesea” teléfono, mp4, tablet, whatever.

Salis entusiasmado a esa fiesta donde sabes que habrá un número importante de mujeres/hombres aliens o lo que sea que te guste, y encaras para el ámbito de jarola con 100/100 de confianza.
Llegas…
Saludas, y te presentan primero que nada al dueño de casa…
Y no… No te presentan diciendo: “Che! Alejandro! este es Pablo, mi amigo el que invité”
No… ese… tu amigo, un reverendo soretón, lo hace diciendo: “Che Ale, este es mi amigo el que labura en sistemas”
Chau! Precisamente en ese momento, donde ni siquiera te tomaste un trago, la fiesta “tira pantalla azul” para vos.
El tipo te mira medio tímdo e indeciso de encararte o no, pero como es el dueño de casa y vos sos un invitado del amigo de un amigo suyo, cree tener el derecho de

cobrarte la entrada con un: “ya que te tengo acá, te hago una preguntita?”
Nótese el “TE HAGO” y no el “TE PUEDO HACER UNA PREGUNTITA?”
En ese instante empezas a ver una barrita llenandose delante del tipo, que va cargando la pregunta que te va a disparar dentro de 5 segundos…
(encima tiene banda ancha, carga rapidisimo y la saca antes de que puedas evadirte)
“Mira, tengo la compu que me esta tirando unos carteles raros y me anda re lenta”
“no le pagarías una mirada y me decis si necesito ponerle mas memoria o algo de eso?”
La puta madre… memoria tendría que tener yo para recordar que siempre que digo de que laburo me salen con estos muertos, que encima no tienen nada de desafío porque el 98% de los casos se trata de Windows y su deformidad nativa.

Contestas muy poco convencido de tu intento de esquivar lo que viene.
“Si, dale… despues te le pego una mirada”
Es como que sabes que por mas que hagas los movimientos de Neo en Matrix, o tengas los reflejos de Bruce Lee, el golpe viene derecho a tu intención de ponerla o al menos ganar algo.
“mirá, si tenes dos minutitos te muestro donde esta y le pegas una mirada ahora asi despues te olvidás del tema?
Nunca son 2 minutitos… 2 minutitos le lleva a Windows arrancar, y despues otros 5 mas terminar de cargar toda esas porquerías que instalan a mansalva navegando paginas de poker o reptando por sitios porno.

Lo seguis hacia el estudio, (en el mejor de los casos), porque algunos suelen tener la PC en la habitación.
Te la señala, y te dice: “ahi la tenes… pero mira que tengo cosas importantes de laburo ahi eh!”
Si son tan importantes porque mierda la usas para boludear por internet o como laboratorio de ensayo de armas quimicas?
No te acordabas de eso mientras instalabas cuanta toolbar aparecia, que el babylon translator, que la barra de MSN Plus, que la barra de busqueda rápida de hospedajes en Japón… como si fueras a viajar a Japón HDP!!!
Te sentás, miras al rededor, y ves que estas en la habitación del chabón, y encima no se queda… te “instala” ahi y se va a la fiesta.


Vos dudas por un instante si quedarte o salir por la ventana y no volver más, pero te quedas por no hacer quedar mal al hijo de puta que en la puerta te puso el brazalete con la estrella de David cuando te presento al dueño de casa.

OK… te mentís una vez mas diciendote “bueno… le pego una limpieza rápida y vuelvo a la fiesta”
No… la maquina es un experimento nazi donde Menguele probaba la clonacion de organismos.
En ese instante, es cuando empezas a putearte mentalmente por la situación donde una vez más quedaste.
“soy un boludo… siempre lo mismo… yo me pregunto, si fuera proctólogo, me pedirían que les meta el dedo en el culo?”
Porque carajos no me dedique a arquitectura?
si pareciera que en el pabellón III de Ciudad Universitaria tomaran castings para el ingreso de las modelos que estudian esas carreras de diseño, imgen y otras yerbas.

Acá estoy una vez más escribiendo este post mientras abajo en la fiesta hay gente bailando, emborrachandose, algunos teniendo sexo en el lavadero, y otros fumando cosas raras en el patio del fondo.
Me siento como un ginecólogo, que trabaja donde otros se divierten.

Termino este post, y me rajo por el balcón que da a un árbol y al jardín del frente.
me pateo unas cuadras hasta la avenida, me tomo un taxi y me voy a embriagar a casa, mientras actualizo mi Ubuntu en la notebook.


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Mientras el sol dejaba ver sus rastas doradas detras de un par de nubes que la madrugada no se animaba a echar, el resoplido del freno de aire del ómnibus me susurraba en lo inconsciente de mi sueño que habíamos llegado a Río Cuarto.
Era el año 1989, y estaba por conocer parientes del campo de mi por entonces esposa, quien también presentaría a nuestro primer “peque” ante la familia.
Llegamos, y una terminal tipo galpón, antigua, con algo de arena, algo de tierra y mucho sonido pueblerino (a pesar de ser muy ciudad), nos recibió y acobijo mientras esperábamos la llegada de nuestros anfitriones.
Del montón de gente entrelazada en sus apuros matinales, se aproximaba un contingente de varias personas que comenzaban a dibujar en sus caras remolinos de sonrisas, lágrimas y timidez.
Ordenaditos como para la foto, iban apurando su paso el tío “Cacho”, la tía Marta, los primos Eduardo, Roxana y creo que mi imaginación agrega hasta un perro en el recuerdo.
Llegaron hasta nosotros, se fundieron en un abrazo los hermanos, los cuñados, los sobrinos, los primos, y toda esa entrecruzada grilla de parentescos que cada uno tenía con el otro.
Al cabo de unos segundos, como intentando no excluirme, se robaron mi cuerpo para fundirlo en ese masacote de cariño, aún sin haber cruzado una palabra.
Me abrazaron y como saludo usaron un sincero “Hola sobrino, bienvenido!!!”
Con la velocidad de un parpadeo, mi ansiedad y dudas por saber como les caería desapareció para mutar en un enorme deseo de conectarme con ellos.
Mis dudas o temores venían de la mano de los comentarios previos de la parte de la familia que me llevaba, que casi como una broma cómplice me habían inculcado nervios desde las semanas previas al viaje, advirtiéndome que con mi aspecto y personalidad, (pelo largo hasta la cintura, ideas renovadoras, gustos diferentes, y una gran dósis de “porteñidad” en mi persona), seguramente me verían como bicho raro.
Adoré que los parientes del campo tuvieran de pacatos y anticuados tanto como yo de “fruncido”.
Su simpatía era típica de la gente que vive en un pueblo o en una ciudad pequeña, su inteligencia acorde a la sabiduría que te da la naturaleza y la educación en un ambiente llano y sin esterotipos, su desparpajo era propio de quien no vive por el que dirán, sino por lo que la vida te tira por delante.
Eran modernos a su manera, tiernos, aún con cierta rudeza, cálidos a pesar de la ingratitud con que el clima año a año los hacia vivir al borde del vértigo que te da la cosecha (una especie de ruleta rusa donde la bala es el granizo, la helada, o alguna enfermedad viral en la hacienda).

Llegamos al campo despues de una recorrida por los parientes de la ciudad, saludando y presentando a los dos hombres nuevos de la familia (mi Jr. y yo).
Nos recibió Jorge, (el primo mayor que se había quedado trabajando un lote de alfalfa), con la comida preparada por las manos de la Nona Rosa, una abuelita de 89 años que tenía mas vitalidad que cualquier cuarentón porteño con credencial de medicina prepaga en su billetera.

Automáticamente después de comer comencé a buscar mi criollo interior, y me subí a un tractor (de acompañante), para arar un lote del campo.
Al cabo de media hora, estaba sentado al volante, bajo la guía del primo Jorge, haciendo el trabajo como si hubiera nacido allí.

Hoy, cuando han pasado muchos años, y con la mamá de mis hijos ya no somos pareja, sino que excelentes amigos, no dejo de recordar esos momentos maravillosos que me permitieron conocer a esa increible parte de su/mi/nuestra familia.
Lo que mas los pinta como son es nuestra última conversación telefónica, donde cada uno de los miembros (ya con varios años de divorciado de mi ex), me reafirmaron casi impetuosamente “Vos sos familia, y nunca va a cambiar eso… acá te queremos todos, y cuando quieras tenes nuestra casa abierta para venir. Solo, con pareja, amigos, como sea… no tenes más que caerte por acá sin mas que tiempo para que comamos varios asados juntos”

Por eso al mirar para atrás y recordar anécdotas con mis hijos sobre aquellos veranos en el campo, traigo a mi mente aromas, sabores, texturas y fantásticos recuerdos de una época donde todo era descubrir.
Tengo pendiente mi viaje a revalidar ese amor que hemos compartido.
Espero que la vida me deje hacerlo a tiempo justo.



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