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La vida te toca, la muerte te enseña

Una mañana desperté como cualquier sábado.
Ese sábado me aburrí como cualquier mañana.
Ese día mi vida cambió, como cualquier vida.

La rutina dejó caer sus granos de arena.
Mi reloj “ideológico” hacía su tic tac alrededor de todos.
Una llamada, una verdad, un dolor, unas lágrimas…

Esa mañana supe que mi vida cambiaría
Esa mañana supe que tu muerte me daría más vida.
Esa mañana un pedazo de mi parte buena se fue con vos.

Hoy te pienso, te imagino, te busco.
Hoy te recuerdo, te extraño y también te culpo.
Te fuiste muy pronto sin dejar todos los manuales escritos.

Tus entornos circulares, tus afectos particulares…
Tu amor, tu pareja, tu compañera de camino tiene los ojos tristes.
En su mirada me pierdo. En sus ojos me reflejo. En su tristeza me enriedo.

Nos dejaste solos y a la vez acompañados.
Te fuiste, pero seguís estando…
Tu nombre siempre nos estará sonando.

Cada vez que levanto mi copa, en voz alta o en silencio,
digo tu nombre, aunque no me secundabas bebiendo.
Brindo por tu amor, y tu enseñanza. Vivo y soy feliz para honrarte.

VAF, nunca te voy a olvidar…

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